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05.03.2018
Por Hernán Cappiello

El futuro de Cristina se llama juicio oral

Cristina Kirchner cambiará su banca legislativa por el banquillo de los acusados y el recinto del Senado por una sala de juicio oral en los tribunales de Comodoro Py 2002.


Aunque la mudanza no será inmediata.

Hay tres grandes juicio orales que asoman en el horizonte de la expresidenta: una es una megacausa por corrupción y otras dos son casos de alto voltaje por decisiones políticas de su gobierno.

Los jueces de los tribunales orales temen más a estas últimas que a la primera. La expresidenta le teme más a la primera que a estas últimas.

La causa que acaba de elevar a juicio el juez federal Claudio Bonadio es la que se inició por la denuncia de Alberto Nisman antes de morir, en lo que la Justicia ya consideró un homicidio. En esta causa Cristina Kircher está acusada de encubrimiento agravadoy va a juicio con Héctor Timerman, Carlos Zannini y Oscar Parrilli, entre otros acusados.

En esta causa Cristina Kirchner está procesada con prisión preventiva. Este fallo fue dictado por Bonadio y confirmado por la Cámara Federal. Resta que aún se expida la Cámara de Casación, que tiene este asunto a estudio y se pronunciará este mes.

Pero la expresidenta está en libertad por sus fueros de senadora y el peronismo decidió congelar cualquier debate sobre la posibilidad de quitarle esos fueros para que vaya presa, como pasó con Julio de Vido en la Cámara de Diputados. El Gobierno tampoco quiere azuzar ese debate. Le conviene más tener a Cristina Kirchner libre, controversial y a tiro de desafuero, que presa y víctimizada.

El caso de encubrimiento, donde está acusada de firma un pato con Irán para buscar la impunidad de los iraníes acusados de volar la AMIA recién está en la etapa inicial de que se sortee un tribunal oral, y está lejos de que los jueces le pongan fecha a este proceso que podría tener lugar recién en 2019.

Los jueces de tribunal oral temen este caso porque entienden que se tratará, en última instancia, de determinar si la decisión política de acordar con Irán para mejorar el comercio bilateral, se convirtió en un delito de encubrimiento porque implicó provocar la caída de los pedidos de captura de Interpol contra los iraníes que volaron la AMIA.

Además, todo se agrava con la palabra AMIA, pues cualquier causa ligada al ataque termina contaminada en los tribunales y sus protagonistas temen ser alcanzados por una suerte de maldición que los acompañará en su carrera judicial.

El caso del dólar futuro comparte estas características: fue una decisión política la que determinó que Cristina Kirchner ordenara comprar dólar en el mercado de futuro a sabiendas de que una devaluación iba a provocar un resultado ruinoso para el Estado. Si esta decisión de política económica es un delito, es el desafío que tienen los jueces del TOF 2, que ya tienen el caso en sus manos y aun no le pusieron fecha.

El tercer juicio que se viene, también en 2019, es una megacusa por corrupción donde la ex Presidenta irá a juicio con sus hijos Máximo y Florencia, los empresarios Lázaro Báez y Cristobal López y su ministro Julio de Vido. Se la acusa de direccionar la obra pública en beneficio de Báez para convertirlo en millonario, y lavar luego parte de ese dinero que retornó a sus arcas mediante alquileres de habitaciones hoteleras (que da forma al caso Hotesur, aún no elevado a juicio) y de departamentos (investigado en el caso Los Sauces, tampoco elevado a juicio todavía).

Esta causa se puede ligar a la ruta del dinero K donde Báez está preso por lavado de dinero y Cristina Kirchner imputada. Este asunto ya fue elevado a juicio y lo tiene el Tribunal Oral Federal N° 9, que podría terminar de concentrar a todos estos procesos por corrupción.

El futuro de la expresidenta se llama juicio oral, al cual llegará en libertad y no en lo inmediato.

Fuente: La Nacion



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