01.01.2019
Nuevo gobierno

Brasilia, militarizada y en alerta por la asunción de Jair Bolsonaro

Hay 12.000 uniformados, entre policías y Fuerzas Armadas, que vigilan los lugares por donde pasará Bolsonaro.


Si uno cree en la influencia de los astros sobre los destinos que le aguardan para 2019, como es caso del presidente Jair Bolsonaro --que está a apenas unas horas de asumir el comando de Brasil--, podría ponerse nervioso con pronósticos. La astróloga Maria Italia prevé unos primeros meses turbulentos: “Tendrá problemas internos. Y a mitad de año saldrá bien de un nuevo atentado”.

Otra analista de las constelaciones y los números, afirmó que el inminente jefe de Estado enfrentará “rivales políticos y rebeldías del pueblo. Pero tendrá que contener los descontroles”.

Claro que no sólo los adivinadores del futuro aportan ansiedad. También la Policía Federal hace lo suyo: en la mañana del martes informaron que hubo una supuesta amenaza contra Bolsonaro que partiría de un grupo autodefinido como “terrorista” y que habría colocado un explosivo artesanal en una iglesia del Distrito Federal. Dicen que el artefacto fue desmontado por la Policía Militar.

Lo cierto es que hay 12.000 uniformados, entre policía y Fuerzas Armadas, que vigilan los lugares de Brasilia por donde pasará Bolsonaro. El operativo es tan estricto y pesado que ni siquiera los invitados especiales podrán llegar por su propia cuenta. Estos tendrán que concentrarse en salones traseros de Itamaraty para ser llevados en vehículos al Palacio del Planalto, el punto culminante de la ceremonia de asunción.

A los periodistas les ha tocado la peor parte. Solo tienen la opción de estar en uno de los cuatro lugares por donde pasará el presidente: la Catedral, el Congreso, el Planalto y el Palacio de Itamaraty, donde se hará la cena de recepción. Y los organizadores ya avisaron: que a nadie se le ocurra saltar las vallas que separan los edificios mencionados. En los lugares que le fueron asignados a la prensa, no habrá contacto con políticos ni actuales o futuros gobernantes. Y las ceremonias se deberán ver por TV.

Los periodistas avezados en estas coberturas señalan que esta es la primera vez que se acude a un esquema tan rígido. En Buenos Aires, el G20 tuvo más concentración de personalidades del mundo que las que habrá en Brasilia, para acompañar a Bolsonaro. Y sin embargo, la prensa no sufrió restricciones. Lo notable del caso es que el presidente se manejó hasta ahora con mucha informalidad. Desde su casa, en Barra da Tijuca (Río de Janeiro), solía salir caminando para ir a sacar dinero en una agencia bancaria próxima.

"Está claro que la seguridad de Jair Bolsonaro y los jefes de Estado que están presentes exige imponer reglas, pero lo que ocurre con los periodistas es impensable e inaceptable", precisó la conocida periodista de TV Globo, Miriam Leitao.

Fuente: Clarin.com



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