08.09.2019
Por Nelson Castro

Llamen a Monzó

Macri lo convocó de nuevo y estaría en los planes de Alberto F. El segundo motor.


El fin de semana pasado, el presidente Mauricio Macri llamó a Emilio Monzó para que lo ayudara a “ordenar” la cámara. “Si Emilio está yendo hoy a ver a Mauricio es porque se lo está pidiendo por favor y porque está el país de por medio. Cuando no nos incluyeron en el cierre de listas nosotros decidimos quedarnos por el compromiso que asumimos, pero el 10 de diciembre a la noche se corta el lazo con Cambiemos”, afirman desde su entorno.

Un poco tarde, Macri le transmitió al presidente de la Cámara que está muy descreído de los consejos de su entorno y que necesita de hombres como él y Rogelio Frigerio para poder establecer un diálogo serio con la oposición en este último y turbulento tramo.

Muchos creen que Mauricio Macri no se repone del shock de las PASO, “está como el boxeador al que le dieron un golpe de knock out, sigue peleando, pero ya ni sabe en qué pelea está, si la pelea es terminar muy bien el gobierno, con el trabajo de estadista, de hombre que va más allá de los intereses reeleccionistas, pero por momentos el entorno le dice ‘vamos, campeón, vos podés’”, reflexiona un empresario de su entorno.

El lunes a las 9 de la mañana Marcos Peña convocó al comando de campaña. En los chats del Gobierno más de uno piensa que esa situación se puede revertir en octubre. “La gente está asustada por el regreso de CFK y ahora va a volver el voto para Macri”, augura un funcionario miembro de un grupo de WhatsApp.

Esa arenga, que en algunos días pareciera creer y en otros no, hacen que el discurso del Presidente vaya mutando. En la conferencia del miércoles en la AEA el discurso de Macri fue de despedida, enumeró hitos de su gestión, asumió errores y pidió disculpas. Empresarios presentes comentaban entre ellos: “Ya está de salida”, “tiene un día down”. Sin embargo, el jueves, en su visita a Córdoba, manifestó que la elección “no existió”, se mostró optimista de cara a octubre.

En los dos discursos se focalizó en la necesidad de estabilizar la economía. Desde el punto de vista económico, la semana que pasó hubo un poco más de tranquilidad. Esto se dio fundamentalmente porque varios bancos con importantes posiciones en Argentina empezaron a analizar la posibilidad de una reestructuración de la deuda, y vista la debacle en la que está la deuda argentina –entre tenerla valuada al 30% y tener que dar pérdidas por más de 150 mil millones de dólares– se pusieron a trabajar, y entre el martes y el viernes llegaron más de veinte propuestas de reestructuración de la deuda por parte de los bancos extranjeros, que son los mismos bancos acreedores.

Para hablar de "Albertismo" tiene que construir sustentación propia: hoy todo es prestado. También la semana que pasó, no fue bien recibido por el Gobierno que en España hayan tratado a Alberto Fernández casi como a un jefe de Estado. “Esperábamos más de los españoles, con todo lo que les dimos, pareciera que están haciendo campaña por Fernández”, sostienen voces cercanas al Gobierno. Los empresarios españoles que fueron a sondear si era kirchnerismo o albertismo se fueron muy conformes, aseguró un argentino que estuvo allí.

En España, Alberto Fernández dijo que quiere armar su gabinete “con los mejores hombres, vengan de donde vengan”. Suenan nombres como Roberto Lavagna y Gustavo Béliz, pero nada está confirmado. “Alberto está tratando de reeditar el gabinete de Néstor Kirchner”, opina una voz del peronismo.

Lo cierto es que para poder hablar de “albertismo” Alberto Fernández tiene que construir base de sustentación propia, ya que hoy tiene todo prestado: La Cámpora, el massismo, los gobernadores. Si bien estratégicamente es un gran administrador de votos ajenos, tiene que empezar a generar alianzas que vayan más allá de la interna que tienen.

Los gobernadores son el 40% del poder, después están La Cámpora y el massismo, y el “albertismo” tiene que hacer pie en algún lugar. Monzó con todos. “Si Alberto Fernández hace un gobierno de unidad nacional y quiere rescatar a parte de la dirigencia que estuvo en Cambiemos, Emilio Monzó es la persona que representa eso. Emilio es la figura nacional que representa un gobierno de unidad nacional y tiene la autoridad moral de no deberle nada a Macri”, afirma un “monzoísta” de primer orden.

El error magistral de Macri en su gestión es salir a volar con un solo motor, el motor de la economía. Funciona bien la economía y ganamos. ¿Qué motor apagó y no usó? El motor político. Para que a un gobierno le vaya bien es necesario volar con los dos motores. Así, si el motor de la economía falla a causa de la crisis estructural de la Argentina, la caída se evita si se tiene el motor de la política funcionando a pleno.

La política está para pasar tempestades, para cuando algo no funciona bien. Macri se empecinó en solo arreglar el motor de la economía y no usar otro motor, no hacer política. Creyó que con azuzar el fantasma de Cristina era suficiente para gobernar y para ganar la elección. Se compró el slogan de “el pasado no vuelve” como leimotiv de campaña y de gestión para acallar las críticas de quienes, desde el oficialismo, le advirtieron de la necesidad de rectificar el rumbo del Titanic del Gobierno. Finalmente, el iceberg apareció el 11 de agosto pasado. 

Fuente: Perfil



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