24.01.2021
En Abu Dhabi

Sorpresa, decepción y paliza: en su regreso a la UFC, Conor McGregor sufrió el primer KO

Después un año de inactividad, el irlandés, que volvía de su tercer retiro, cayó sin atenuantes en el segundo round con el estadounidense Dustin Poirier.


Fue un regreso sin gloria y sí con sorpresa. Había prometido un triunfo más veloz que aquel que había obtenido ante el mismo rival seis años atrás y, sin embargo, se llevó todo lo contrario: la primera derrota por nocaut de su carrera. Conor McGregor cayó con Dustin Poirier en el UFC 257 en el segundo round y decepcionó a sus fans pero, probablemente, más a sí mismo.

Poirier comenzó apostando a la corta distancia, al forcejeo y a derribar a su rival. Allí se gastaron buenos segundos de arranque y, una vez que McGregor se soltó, quedó claro por qué el estadounidense había buscado esos métodos: el irlandés, una vez que pudo empezar a sacar golpes -tanto con el jab de derecha como con los directos de zurda- a cierta distancia, castigó y Dustin lo sintió.

Y sin embargo, el rey murió en su ley en el segundo round: cuando Poirier abrió el hueco yendo con el cuerpo hacia abajo pero sorprendiendo con los puños a la cara y encontró los pómulos del irlandés, impactó una, dos, tres veces con su mano izquierda, vio cómo se tambaleó McGregor, lo remató de derecha y se acabó la pelea.

El europeo se lo reconoció saludándolo tras recuperarse pero incluso con el combate ya terminado se lo vio sentido y casi con dificultad para caminar, a causa del desgaste que también le provocaron varias patadas que tuvo que defender con sus propias piernas.

"Esto es difícil de tragar, pero seguro que voy a volver", aseguró el perdedor.

El irlandés volvió específicamente para este combate del UFC 257, celebrado en el Fight Island de Abu Dhabi y que le reportó una ganancia de cuatro millones de dólares -más los ingresos por el pay per view- después de poco más de un año sin pelear oficialmente tras lo que fue su tercer retiro.

Ante unas 2.000 personas, en lo que fue uno de los primeros eventos con público de las MMA desde la pandemia de COVID-19, se trató de una pelea determinante para encontrar al posible nuevo campeón en la categoría de peso ligero, cuyo cinturón está vacante desde el retiro del ruso Khabib Nurmagomedov, justamente quien venciera a Conor McGregor en 2019.

El sorprendentemente derrotado -no por falta de talento de su rival, sino por la contundencia- había disputado su último combate en enero del 2020 frente a Donald Cerrone, al que venció en 40 segundos. En junio del año pasado, en tanto, había anunciado su retirada a través de las redes sociales.

Su última victoria antes de esa pelea que se presumía la que serviría como despedida definitiva había sido en 2016, frente a Eddie Alvarez, en lo que había sido su retorno tras el primer adiós.

El segundo, en tanto, había sido en marzo de 2019, un año después de caer con el mencionado Nurmagomedov.

Tal vez -como en la mayoría de aspectos de su vida, es difícil aventurar algo con certeza- McGregor esté buscando el trampolín a un retorno constante a la actividad. De hecho se presume combatirá al menos un par de veces más en este año.

Sería una buena manera de enfocarse en objetivos deportivos y dejar atrás algunos de los escándalos en que se vio inmiscuido en los últimos tiempos.

En abril de 2019, le ofreció un whisky gratis a un hombre mayor que estaba cerca de su grupo de amigos en un bar y, ante la negativa de éste, el peleador no tuvo mejor idea que darle un golpe con su puño izquierdo para sorpresa de todos. El video se viralizó al poco tiempo.

Había pasado apenas un mes desde su arresto en Miami por un altercado con un fanático: se enojó porque le sacaron fotos sin su permiso, le sacó el celular al muchacho, se lo rompió y se llevó lo poco que quedaba del aparato, lo que le valió una denuncia por robo.

En septiembre pasado, en tanto, fue detenido en Córcega como sospechoso de intento de agresión sexual y por exhibición sexual.

En definitiva, fue un nuevo regreso a los primeros planos del Ultimate Fighting Championship para el europeo, que fue campeón pluma de 2015 a 2016 y ligero de 2016 a 2018, cuando perdió el cetro por no defenderlo durante dos temporadas.

En su momento incursionó en el boxeo con una pelea de altísimo calibre mediático ante Floyd Mayweather. Aquello sucedió en agosto de 2017 en Las Vegas y fue bastante mediocre desde lo deportivo: el naturalmente boxeador se impuso por KOT en el décimo round pero, más allá de ese infeliz paso por el mundo del pugilismo "tradicional", McGregor se llevó más de 100 millones de dólares.

Conor, incluso desde antes de esta pelea, a Poirier lo veía como  un trampolín: tenía entre ceja y ceja al águila rusa Nurmagomedov. El daguestaní, lo dicho, está actualmente retirado tras marcharse con un récord invicto de 29 triunfos sin caídas, y ya le ganó al irlandés en 2018 con una sumisión en el cuarto round.

El irlandés, con sed de venganza, anhela recobrar el título de los ligeros. Al mundo de las MMA, la segunda edición del combate le daría enormes dividendos. Sin embargo, el convidado de piedra arruinó, al menos por ahora, el plan de esa pelea soñada.

Fuente: Clarin.com



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